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Enfermedad Coronaria
Hoy en día, la aterosclerosis
es la causa principal de muerte en el mundo. Recopilando y analizando estadísticamente numerosos trabajos de mortalidad de la población mundial, esta enfermedad alcanza casi la tercera parte de la mortalidad total.
Aterosclerosis coronaria es la enfermedad que daña las arterias que llevan sangre al corazón.
Aterosclerosis
significa, simplificadamente, depósitos de colesterol en el interior de las arterias. Lo que obstruye el
paso de la sangre.
Se afecta la llegada de sangre
al músculo cardíaco, por lo que no llega
oxígeno ni nutrientes, y parte del corazón muere =
infarto.
Lo citado en el párrafo anterior representa la evolución natural de la enfermedad.
Ahora veamos que le puede suceder al paciente cuando se obstruye una arteria que irriga el
corazón:
Puede no darse cuenta o sufrir ligeras molestias en el pecho.
Puede sentir dolores en el pecho o sensación de falta de aire al realizar pequeños o grandes esfuerzos.
Puede sufrir de
insuficiencia cardíaca.
Puede padecer de un infarto.
Puede morir en forma súbita.
Ésta es una enumeración de alguna de la suertes que puede correr el paciente. En la gran mayoría de los casos; el paciente refiere dolor en
el pecho de carácter opresivo que puede o no irradiarse al brazo izquierdo. Habitualmente lo sufre cuando realiza un determinado esfuerzo y cede rápidamente si suspende la tarea y
se mantiene reposo.
¿Cuáles son los factores de riesgo de padecer esta terrible enfermedad?
En primera instancia existe un grupo de factores que son propios de cada individuo: como por ejemplo la edad y el sexo.
Habitualmente cuando existen antecedentes familiares (padres o abuelos) es más frecuente la aparición de la enfermedad.
Con respecto a la edad y al sexo es conveniente aclarar que en general es mayor el porcentaje en los hombres entre los 30 y
60 años; a partir de es edad, la posibilidad de sufrir la enfermedad se iguala para ambos sexos.
A parte de los factores individuales, existe otra serie de factores externos de suma
importancia, puesto que están familiarizados con la aparición de la enfermedad:
Colesterol elevado:
el aumento de colesterol en la sangre es quizá uno de los factores de mayor importancia. El exceso de colesterol tiende a depositarse en el interior de las arterias.
Hipertensión arterial:
cuando la presión arterial se encuentra en valores superiores a 139/89 mmHg, favorece la aparición de la enfermedad.
Tabaquismo: el habito de fumar produce daño en el interior de las arterias y favorece el deposito de colesterol.
Diabetes: los paciente que sufren diabetes tiene con mayor frecuencia daño y obstrucción de las arterias.
Obesidad: el paciente obeso posee gran acumulación de grasa
en todo el organismo, incluso dentro de las arterias.
Stress: la persona nerviosa, ansiosa, muy preocupada y alterada, mantiene sus arterias en un estado constante de contracción, que a la larga, las daña.
Sedentarismo. La falta de ejercicio favorece la obstrucción arterial.
Acido úrico elevado:
el aumento del ácido úrico en la sangre favorece los depósitos de colesterol.
Anticonceptivos - Menopausia: las mujeres que toman anticonceptivos orales, o que ya pasaron la época de la menopausia, se encuentran más expuestas a la aparición de enfermedad.
¿Cuál debe ser nuestra actitud?
Debemos actuar sobre lo que podemos controlar, es decir, no sobre los factores individuales que son inmanejables, sino sobre todos y cada uno de los factores
externos. Disminuir nuestro colesterol, controlar nuestra presión, adelgazar,
realizar ejercicio, etc.
Si logramos disminuir los factores de riesgo, disminuimos la posibilidad de padecer la enfermedad.
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