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Fracturas
Cualquier hueso del organismo puede romperse (fracturarse). Sin embargo algunos suelen fracturarse con más frecuencia que el resto debido a su forma
característica o a su posición más vulnerable (por ejemplo los huesos largos de los brazos y las piernas). Los huesos sólidos como los de la muñeca o los del empeine, tienen mucha menor tendencia a fracturarse.
La mayoría de las fracturas se producen como resultado de lesiones o accidentes. A veces, el hueso se rompe por traumatismos leves repetidos. Algunos huesos se
fracturan fácilmente por encontrarse debilitados debido a una enfermedad (por ejemplo la osteoporosis).
En la práctica existen cinco tipos principales de fracturas:
a) Transversal - Es rectilínea de un lado al otro del hueso.
b) Oblicua - Es en ángulo (en diagonal).
e) Espiral - Es la que se produce como resultado de una acción de giro del hueso.
d) Conminuta - En múltiples fragmentos.
e) En tallo verde - Se produce generalmente en los niños, debido a que los huesos pueden doblarse y la rotura tiene lugar a un lado del hueso quedando el
contrario intacto, como sucede al doblar una rama verde.
Además de estos distintos tipos, se las clasifica de acuerdo al efecto que producen sobre los tejidos que rodean la fractura. Una fractura simple o cerrada es la
que no perfora la superficie de la piel; las fracturas expuestas son las que producen una herida superficial ó interna por la perforación que originó el hueso roto. En general hablamos de fractura complicada cuando existe la lesión de
una arteria, vena, nervio, u órgano vecino; y fractura impactada cuando uno de los extremos rotos se introduce o comprime el interior de otro hueso.
La base del tratamiento de todas las fracturas es restituir el hueso a su posición anatómica normal y fijarlo hasta que se regenere nuevo tejido óseo y cure la
fractura.
Muchas veces cuando las fracturas son muy inestables se deben fijar mediante tornillos, láminas metálicas, clavos gruesos (en las caderas) o alambres.
En las personas mayores suelen tardar bastante tiempo en curar y tardan aún más si existe alguna enfermedad de los huesos previa. A veces no llega
sangre suficiente al punto de la factura por lo que no logra cicatrizar en absoluto, lo que finalmente puede
requerir que se agregue una prótesis para que el paciente pueda continuar su actividad normal (por ejemplo caminando - prótesis de cadera).
Es fundamental que el paciente ejercite los músculos cuando tiene una extremidad enyesada. Existen ejercicios de contracción muscular que pueden realizarse
manteniendo inmóvil la extremidad (ejercicios isométricos). Una vez que se ha retirado el yeso, la articulación cercana suele estar rígida y se hace necesario un tratamiento para
recuperar toda la gama de movimientos. La natación es uno de los mejores deportes para recobrar rápidamente la fuerza muscular. Otra medida que ayuda es la dieta rica en proteínas y vitaminas.
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