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Hemorragia Nasal
La pérdida
de sangre por la nariz puede tener distintas causas, entre
ellas, las más frecuentes son los traumatismos nasales y la
hipertensión arterial.
Como en todos los casos de
hemorragia, lo más importante es determinar el vaso responsable (arteria o vena) y utilizar las medidas a nuestro alcance para frenarla.
Las medidas de urgencia ante una hemorragia nasal son sentar al paciente bien derecho, con la cabeza dirigida hacia adelante, para evitar que trague la sangre, y
presionar con ambos pulgares directamente para debajo de los orificios nasales, para tratar de taponar la principal arteria que irriga la nariz. Otra opción, es presionar con los dedos índice a cada lado de la nariz, con lo que se logra
transformar en más lenta la pérdida de sangre, al taponarse las arterias principales y
sus ramas.
Por supuesto si el paciente se encuentra con aumento de al presión arterial, se utilizan medicamentos que tienden a normalizarla rápidamente, en pocos minutos.
La hemorragia persistente puede requerir la introducción de algodón, gasa u otro material absorbente dentro del orificio nasal manteniéndolo a presión, esto se conoce como taponaje anterior. La aplicación de compresas frías sobre la nariz y los
labios puede ayudar a su control.
En ocasiones hay que colocar una sonda a través de la fosa nasal y se infla en la nasofaringe para ejercer taponaje por compresión posterior. Sepamos
que la hemorragia, además de lo dicho, puede requerir cauterización.
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