|
Lágrimas y
Párpados
Las lágrimas, junto con los párpados, intervienen en el sistema
de protección de los ojos.
Es difícil estimar con exactitud qué volumen de lágrimas se
produce en el día. Las mediciones estimativas indican que
aproximadamente
se
producen 13 gotas cada 16 horas, de las cuales la mitad se
evaporan y la otra mitad pasan a la nariz.
Las lágrimas se forman en las glándulas lagrimales, que se
encuentran en los ojos.
El mecanismo de secreción está gobernado por el sistema
nervioso.
Las lágrimas están compuestas casi en su totalidad por agua.
Pero además poseen una substancia bactericida, es decir que nos
protegen de algunas infecciones de los ojos.
Cuando se mete una basura en el ojo, aumenta mucho la secreción
lagrimal. También aumenta en casos de estornudos, tos, risa y en
estados nauseosos.
La principal característica de los párpados es su movilidad, que
determina la apertura o el cierre de los ojos. Gracias a esta
movilidad los párpados protegen a los ojos de cuerpos extraños,
del exceso de luz,
y al mismo tiempo extienden las lágrimas y
evitan que los ojos se sequen. El más común de los movimientos
del párpado
es
el "parpadeo espontáneo", que consiste en el cierre rítmico de
los párpados unas 10 o 12 veces por minuto. Son dos movimientos,
uno de cierre y otro de apertura. Este movimiento lo hacen en
aproximadamente 0,3 segundos. Si lo examinamos con detenimiento
vemos como el párpado superior cae como cortina, mientras el
inferior queda inmóvil. El cierre se realiza desde fuera hacia
adentro, arrastrando las lágrimas y las basuras
pequeñas
‑ si las hay ‑ en dirección del saco lagrimal, como limpieza.
Con este parpadeo espontáneo se evita la desecación de la córnea
y de la conjuntiva que se encuentra en la zona anterior del ojo.
Este movimiento no se observa en el recién nacido. Aparece a los
pocos meses de edad.
También
podemos
mover los
párpados
de acuerdo a nuestra voluntad, como cuando guiñamos un ojo. Pero
es bueno conocer que existe el parpadeo de defensa, en el que el
párpado se cierra automáticamente en forma refleja frente a
determinados ruidos, determinadas luces, o la presencia de
cuerpos extraños o gases que irritan el ojo.
|