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Trombosis Venosa
La formación de un coágulo sanguíneo (trombo)
que obstruye una vena se denomina
flebotrombosis
o
trombosis
venosa. Cuando esta situación se acompaña de inflamación
de la vena en cuestión, la denominaremos
tromboflebitis.
Puede deberse a varios factores, como ser una herida de la pared
venosa a causa de un golpe o traumatismo, infección o alguna
forma de alteración de nuestro sistema de defensa, con la
consiguiente reacción corporal e inflamación venosa.
A veces la
trombosis
se debe a la combinación de un aumento de la coagulabilidad en
la sangre y lentitud de la circulación sanguínea normal.
El uso de hormonas, especialmente los estrógenos
(anticonceptivos orales), predispone a la aparición de trombos
venosos.
Los síntomas varían según se trate de una vena superficial o una
profunda. El tipo más común de
trombosis
venosa es el de las venas superficiales.
Muchas veces la inflamación de la pierna que se manifiesta
por aumento del diámetro, aumento de la sensibilidad local,
dilatación de una vena y enrojecimiento e hinchazón de la piel
adyacente.
La
trombosis
de vena profunda se manifiesta por hinchazón de tobillos,
pantorrilla que duele cuando se la toca y molestias cuando se
fuerza el
pié
hacia arriba.
Las
trombosis
que aparecen en otras venas que no sean las
de las piernas, son a veces difíciles de descubrir,
y es posible que el diagnóstico requiera el uso de técnicas
especiales como el ultrasonido o los rayos X (venografía).
La complicación más grave de esta enfermedad es el
desprendimiento de un fragmento del coágulo que se encuentra en
la pared venosa, el cual viaja por la circulación general
pudiendo llegar a obstruir la circulación en otro sector del
organismo (embolia).
La
trombosis
de una vena profunda suele producir a largo plazo la
degeneración de las válvulas de la vena afectada, y originar
alteraciones en la circulación de la sangre por esa vena y en la
piel del sector.
Las
trombosis
de las venas superficiales muy raramente generan complicaciones
graves.
Si se diagnostica la presencia de una
trombosis
venosa profunda es necesario hospitalizar al paciente y ponerlo
en reposo con medicamentos que favorezcan que la
sangre y los coágulos
se licúen. Generalmente este tipo de tratamiento lo continúan
luego en su domicilio durante varios meses.
No todas las personas tienen la misma predisposición a sufrir
una
trombosis
venosa. El riesgo es mayor en los ancianos, los
diabéticos, los que
sufren enfermedades de la sangre, enfermedades oncológicas, las
mujeres que toman anticonceptivos, etc.
Algunos tipos de cirugías favorecen la posterior aparición de
trombosis
en las venas, por lo cual muchas veces es necesario realizar un
tratamiento previo como profilaxis antes de la operación.
El peligro real de esta enfermedad reside en las embolias.
Cuando el coágulo o parte del mismo se desprende puede impactar
en distintos sectores.
El Tromboembolismo pulmonar
(TEP)
resulta de la obstrucción de las venas pulmonares por el coágulo
desprendido que generalmente proviene de una
trombosis
de una vena profunda de la pierna.
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